«Forjando identidad,cosiendo el territorio»: Cuatro talleres de vuelta a la raíz.

Como sabéis, llevamos más de 20 años recorriendo pueblos, hablando con sus habitantes y recopilando información variada sobre su relación con el entorno y oficios tradicionales.

Pensamos que muchos de estos saberes no se deberían perder jamás, porque no sólo nos hablan de cómo vivían nuestros abuelos, sino de cómo podemos relacionarnos con el entorno de una manera más consciente, autónoma y respetuosa.

Nuestro lema como empresa es «Conocer para conservar» y bajo esta premisa nace el proyecto «Forjando identidad, cosiendo el territorio», un programa formativo sobre oficios y saberes tradicionales y que se iniciará este mes de julio con 4 cursos-talleres teóricos-prácticos excepcionales que tendrán lugar en el Ecomuseo del Pastor del Agua, en Cabanillas del Monte.

Son cuatro oportunidades únicas para mancharnos las manos, trabajar el hierro a la vieja usanza, agudizar los sentidos y conectar con el territorio a través de estos oficios tradicionales y los recursos de la naturaleza.

Son cursos-talleres, de mañana, de 5 horas de duración y con una parada para tomar un tentempié y hacer comunidad, impartidos todos ellos por profesionales. Todos ellos tienen un grupo máximo de 10 personas, salvo el último, que se amplió a 15 participantes. A continuación os desgranamos los cuatro talleres:

1. Taller de Forja Tradicional: «Al ritmo del fuego»

Tendrá lugar el 4 de julio, en horario de 9:00 a 14:30 h.

Precio: 65 euros /pax

Estará impartido por Mauro García de Pablos, maestro herrero de Revenga. Proviene de familia de herreros, cuyos miembros trabajaron en la zona de La Losa, Hontoria, Revenga… Realiza multitud de trabajos de forja tradicional tanto para particulares como para entidades públicas. En el Ecomuseo del Pastor del Agua podréis ver la maravillosa puerta del horno de leña que ha elaborado.

Mauro trabajando en la fragua

En este taller aprenderéis a usar la fragua, a golpear con el martillo en el yunque y a elaborar algunos elementos de hierro. Todo una experiencia que pocas veces se puede disfrutar. El año pasado, los alumnos de los cursos de bioconstrucción del proyecto Ecofrogam gozaron de lo lindo.

2. Taller de Tintes Naturales: «Un mundo de colores»

Tendrá lugar el 11 de julio, en horario de 9:00 a 14:30 h.

Precio: 110 euros/pax.

Este taller estará impartido por Estela Sánchez, de Son de Telar y Botánicas del color. Lleva muchos años trabajando y estudiando las fibras textiles naturales e investigando sobre tintes, con lo que las personas participantes se llevarán una gran experiencia. En sus talleres intenta dar valor a la fibra con la que se trabaja, en este caso la lana, utilizando materias que son realmente importantes por su estabilidad a la luz y al uso. 

Estela tiñendo madejas de lana

Todas las estaciones del año, Estela organiza un Filandón, una mañana en la que la gente se reúne para tejer y charlar. Este pasado mes de mayo se realizó en el Ecomuseo.


3. Taller de Arquitectura en Barro y Cal: «Piel de tierra»

Tendrá lugar el 18 de julio, de 9:00 a 14:00 h.

Precio: 65 euros /pax

Estará impartido por Manuel Pérez, de «Hornos de la Solana». Nacido en Cádiz, lleva afincado muchos años en Segovia. Trabaja con esmero la cal, la arquitectura en barro y en ladrillo. Ha realizado varias restauraciones de hornos tradicionales, palomares… y su gran proyecto personal, la antigua tejera de Collado Hermoso. En el Ecomuseo ha construido el horno de leña que utilizaremos próximamente para hacer talleres de pan y repostería tradicional. En el curso aprenderéis a trabajar el barro y la cal, realizando distintas prácticas. Además, veréis una colección de distintos ladrillos procedentes de distintas zonas de la provincia.

El pasado año colaboró también en los cursos de bioconstrucción que se programaron dentro del proyecto Ecoforgam y que se celebraron en el ecomuseo.

4. Taller de Botánica Aplicada: «Alquimia verde»

Tendrá lugar el 25 de julio, de 9:00 h a 14:30 h

Precio: 65 euros/pax

Este curso taller estará impartido por David Martín Carretero, biólogo de Tenada del Monte. Lleva más de 20 años trabajando en la provincia recuperando conocimientos tradicionales, muchos ligados a la etnobotánica. En este taller, que se inicia con una pequeña salida de campo, se realizarán diversas recetas tradicionales (macerados, ungüentos) con distintas plantas del entorno.

Este pasado fin de semana se ha llevado a cabo la primera edición del curso de etnobotánica impartido por David, con una gran aceptación.

Para inscribirse, puedes mandar un correo a info@tenadadelmonte.es o un whatsapp al 629069515. La reserva de plaza se hace efectiva mediante el ingreso en cuenta bancaria del importe del curso o bien a través de bizum.

Las plazas son limitadas y ya se han hecho efectivas algunas reservas. Consúltanos.

Os agradecemos la difusión de estos cursos.

El saber olvidado de las plantas: curso de etnobotánica

Desde el año 2004 hemos estado recorriendo pueblos y hablando con los mayores sobre distintos temas relacionados con la gestión del territorio, oficios tradicionales y sistemas de gobernanza comunal. Son más de 200 horas de grabaciones que, como comprenderéis, dan para mucho y que nos han permitido recopilar mucha información que seguimos procesando.

La realización de diversas actividades sobre botánica aplicada en algunos pueblos, nos ha permitido también recoger datos con los mayores y aportarnos información muy interesante sobre el uso de plantas e incluso localización en el campo.

Recuperando saberes en Valle de San Pedro
Trabajo de campo etnobotánico en Valle de San Pedro

Creemos que estos datos deben de difundirse y no quedarse en libretas o en archivos de ordenador, como si fueran tesoros. La investigación ha de servir también para aportar conocimiento. Por eso hemos decidido hacer este curso de etnobotánica el próximo 13 de junio en el Ecomuseo del Pastor del Agua.

Nuestras investigaciones han conseguido recopilar datos inéditos sobre usos tradicionales de plantas e incluso nombres que no están recogidos en la bibliografía etnobotánica de nuestra provincia. Por tanto, las personas que hagan el curso podrán acceder a esta información no recogida en los libros.

Lengua de buey (Anchusa azurea)

En la sesión de mañana hemos preparado una selección de muestras físicas de plantas, algunas de ellas las tenemos plantadas en el jardín del ecomuseo y una colección de elementos y herramientas tradicionales fabricadas con fibras y maderas vegetales.

Tendremos un rato de descanso para charlar distendidamente y tomar un tentempié con infusiones y productos locales.

Por la tarde disfrutaremos de una salida de campo para identificar especies y conocer sus usos locales. No hay mejor manera que conocerlas que viéndolas y tocándolas en el medio. daremos pautas para su recolección responsable y herborización.

Salida de campo sobre etnobotánica en Caballar

Fieles a nuestra filosofía de calidad sobre cantidad, hemos limitado el grupo a 15 personas. Queremos que la transmisión sea directa, que puedas tocar las herramientas y preguntar cada detalle.

La acogida ha sido emocionante: en apenas una semana desde el anuncio, ya se han cubierto 5 de las 15 plazas.

Si quieres ser de los pocos que accedan a este saber rescatado y todavía no publicado, te animamos a que no lo dejes para el último día.

La memoria de la achicoria en Mozoncillo

Hoy nos alejamos un poco de la Sierra de Guadarrama para visitar el pueblo de Mozoncillo, rico en pinares (de hecho su gentilicio es piñoneros) y en una agricultura intensiva de regadío, desarrollada hace no muchos años.

En el año 2019 tuvimos la enorme suerte de poder entrevistar a dos de las personas que mejor conocían el proceso de cultivo y transformación de una planta que tuvo muchísima importancia económica en la Tierra de Pinares segoviana, la achicoria. En una de las salas del Ayuntamiento pudimos charlar y aprender de los datos y lecciones de vida que nos dieron Irineo Herranz Gozalo (26/03/1935) y Pelegrín Herranz Arribas (29/12/1936).

Irineo Herranz (izquierda) y Pelegrín Herranz (derecha), durante la entrevista.

Irineo Herranz entró a trabajar a los 13 años, en el año 1948, en las oficinas de la fábrica de achicoria «La Asunción», con lo que nos dio datos muy concretos del proceso de tratamiento de la planta desde que llegaba a los almacenes hasta que salía empaquetada y precintada. Pelegrín, por su parte, fua agricultor durante toda su vida y nos dio detalles de la siembra, cuidado del cultivo y el proceso de transporte de las plantas a la fábrica.

La época de esplendor de la achicoria fue tras la Guerra Civil, una época de escasez en la que se utilizó como sustitutivo del café. A partir de los años 60 del pasado siglo XX, cuando las condiciones económicas mejoraron, aumentó el consumo del café que, sumado a la llegada de los solubles, dio el golpe de gracia a esta industria.

El cultivo de la achicoria comenzaba con el labrado de la tierra, a la que había que dar varias vueltas y «organizarla bien«. Una vez en condiciones, «se le hacía un surco con la yunta y a través de la grana que nos daban en la fábrica, con un botecito, íbamos surco por surco y con el pie íbamos tapando un poco«. Esta tarea de siembra se realizaba en marzo, trayéndose la semilla de Cuéllar, donde «había un señor que se dedicaba a eso y daba la semilla a los industriales. El industrial, según terreno, en unas bolsitas de medio kilo, un kilo o dos kilos, se les daba a los agricultores y se hacía su correspondiente contrato«. «Hacíamos contratos para asegurar que se iba a recoger el producto. Los primeros años no se hacía, pero luego el agricultor estaba hasta la coronilla y venía a nosotros porque no se la cogían. Ya con el contrato estabas obligado a cogérsela. Además, la semilla había que darla sana, para que no salieran los machos, que no valían». El macho se llamaba a la planta que «subía para arriba y no valía«. Se cortaban con un hocín y se echaba al ganado para que la consumiera.

Una vez sembrada, la primera tarea era revisar si nacía o no y resembrar si hacía falta. Durante el crecimiento había que escardar, quitar las hierbas no deseadas, a mano: «no había productos«. Para los Santos (1 de noviembre) se comenzaba con la recolección de la planta, que llevaban los agricultores en carros a la fábrica. La campaña podía durar hasta el mes de febrero y, en años excepcionales, hasta marzo. La Asunción se nutría de la achicoria que se cultivaba en Mozoncillo, Pinarnegrillo, Aldea Real, Cantimpalos, Escarabajosa de Cabezas, Fuentepelayo y Carbonero el Mayor. «Entonces, como yo, muchos llevaban la achicoria en los carros tirados por yuntas de machos o de vacas, que solían llevar de 800 a 1500 Kg y se pesaba en la fábrica en cajones”.

Durante el pesaje se descontaba un porcentaje por si llevaba tierra, estaba húmeda…»se descontaba del 3 al 10%«. La achicoria se acumulaba al aire libre o bien en unos colgadizos. La primera tarea, tras lavar las plantas y antes de pasar a los hornos, era trocear la raíz. «Las mujeres picaban la achicoria con un hocín, una por una. Con una mano, si eran pequeñas, cogían 2 ó 3, pero si era grande, una sola. La tenían que abrir, rajar con un cuchillo, como una nuez o una castaña. Si va muy gordo no se puede secar«. «Estaba nevando o helando y estaba la gente picando al aire libre«.

Mujeres picando la achicoria con el hocín

Después de picar en trozos, éstos se introducían en sacos y los obreros los llevaban a los hornos, donde se secaba la achicoria y que estaban compuestos por una chapa metálica que tenía fuego por debajo. «Los hornos eran a fuego directo, con unos estufones que repartían el calor por todo ello, si eran 70 ó 90 m, según fuera el edificio. Nosotros teníamos dos secaderos. Hubo hasta tres, hace muchos años«. Pelegrín se acuerda que «cuando era chico, los días de frío me iba a calentar a los hornos, nos metíamos una cuadrilla de chicos allí a calentarnos».

La leña era suministrada por gabarreros, que iban a cargarla a mano al pinar para la fábrica. «Se iban gastando 1000-1500 toneladas por campaña«. En este proceso de secado, que duraba unas 16 horas, la achicoria mermaba un 75 % y después, se torrefactaba, perdiendo otro 25 %. «Se expurgaba por si había algo que no valiera y luego se molía. Después de moler se empaquetaba y se enviaba a distintos puntos de España. El empaquetado lo hacían mujeres, 20 ó 30 mujeres«. Los paquetes eran de 50 g, 100 g y 500 g.

Sello de la fábrica de la Asunción
(foto extraída del blog https://patrimonioindustrialensegovia.blogspot.com/)

La achicoria era un producto que estaba controlado por el Estado y de ello nos hablaba Irineo: «Hacienda tenía unos impuestos y había que sacar los precintos y según el tamaño del paquete se ponía la precinta. Había 3 ó 4 tamaños. Pagabas a Hacienda por anticipado. Como los licores, igual. Cada 2 ó 3 meses venían a inspeccionar. Venían para ver si llevabas los libros de contabilidad bien. El paquete sin precinto no tenía aceptación ni con su marca. Formaba parte de la autorización que tenías que tener para ponerte en marcha como industrial. No estabas clandestino, estabas bien fichado«.

Para hacernos una idea del volumen de achicoria que se trataba en La Asunción y su rendimiento, Irineo nos dio el siguiente dato: «Aproximadamente tratábamos 2.000.000 de kilos en verde y sacábamos 300.000 kg en seco, embalado«. La achicoria se vendía a comercio mayorista y a pequeñas tiendas. Se vendía también raíz seca a las fábricas del norte de España, en Durango, Bilbao…

De la importancia de esta industria en Mozoncillo, Pelegrín fue muy directo: «Quitó mucha hambre a Mozoncillo. A nivel de agricultores que llevábamos la achicoria allí, para sacar nuestro dinerillo y los más de 100 obreros que durante tres meses llevaban su jornal. Luego quedaban unos 20«. A todos ellos había que sumarle la gente que llevaba la leña a la fábrica.

En Mozoncillo hubo tres secaderos: La Asunción, La Maestra y el secadero de D. Petronilo, el único que se conserva en pie. En los años 70, La Asunción cerró definitivamente sus puertas.

Hoy, la achicoria ha pasado de ser un artículo de primera necesidad a una curiosidad para paladares nostálgicos o herbolarios especializados. En un mundo que hoy busca lo auténtico, lo natural y lo saludable, la achicoria guarda un potencial dormido.

¿Y si reivindicamos de nuevo esa raíz que «quitó tanta hambre»? Quizás sea el momento de mirar atrás para dar un paso adelante, apostando por recuperar el valor de un producto que fue nuestro estandarte.

Este artículo no es solo una mirada al pasado, sino una pieza viva del proyecto «Hilando voces, tejiendo raíces». Historias como esta, son tesoros de nuestra memoria colectiva que corren el riesgo de borrarse si no las documentamos a tiempo.

Aún quedan muchísimos conocimientos, oficios y vivencias que rescatar de nuestros mayores, pero necesitamos tu ayuda para seguir tejiendo esta red.


¿Cómo puedes ayudarnos?

Si crees en la importancia de preservar este legado y quieres que sigamos rescatando voces de nuestra tierra, te invitamos a dar un paso más:

Ayúdanos a que estas voces no se apaguen.

Hilando voces, Tejiendo raíces

Hacía tiempo que no nos pasábamos por aquí. Hoy lo hacemos para presentar uno de los proyectos que dan sentido al Ecomuseo del Pastor del Agua,: «Hilando voces, Tejiendo raíces».

Desde hace más de 20 años venimos recogiendo testimonios de la gente de nuestros pueblos, conocedores de la gestión tradicional del territorio, de las formas de gobierno y coordinación vecinal o que han ejercido profesiones u oficios que ahora mismo están en proceso de desaparición o ya desaparecidas en la provincia de Segovia. Así, hemos hablado con personas ligadas a la gestión tradicional del agua (guardacaceras, pastores del agua, alcaldes de cartas, regantes…), resineros, gabarreros, hacheros, ganaderos de vacuno, pastores trashumantes, herreros, tejeros, caleros, personas que han cultivado el lino o el cáñamo, la achicoria… Gente que conocía cada palmo de la tierra donde trabajaba y que había heredado muchos de sus conocimientos por tradicional oral de generación en generación. Una sabiduría muchas veces proveniente de siglos de experiencia y que nos ha llevado a recoger testimonios de 72 entidades de población de nuestra provincia y 6 de la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama.

Hemos entrevistado a personas que trabajan o han trabajado en oficios en peligro de extinción

Tras la pandemia del COVID-19, muchos de nuestros potenciales informantes desaparecieron y, aún así, hemos podido realizar alguna que otra entrevista de gran valor, (como lo son todas las que hemos hecho en todo este tiempo), aunque de una manera muy limitada. Como hemos dicho en múltiples ocasiones, recopilar estos saberes es primordial y muy urgente, sabemos que no podemos llegar a todo, pero cada entrevista es un pedazo de conocimiento recuperado. Hasta ahora tenemos algo más de 210 horas de grabaciones, que podrían incrementarse en un buen número si se pudiera hacer una campaña más intensiva de entrevistas.

Entrevista en El Valle de San Pedro

Además de los objetos y documentos que exponemos y mostramos a los visitantes (muchos de ellos donaciones de nuestros entrevistados o de personas que han colaborado), quizás el gran valor patrimonial que alberga el Ecomuseo es el archivo de todas estas entrevistas, el legado inmaterial, lo que no se ve ni se toca, pero que da sentido a este proyecto y que es una de las labores de un centro como el nuestro. Aquellos que nos habéis visitado o que participáis en nuestras actividades, sabéis que solemos contar muchas de las cosas que hemos aprendido de aquellos que nos han abierto las puertas de su memoria.

También hemos estado digitalizando documentación histórica de algunos Ayuntamientos, de Comunidades de Regantes y de particulares que nos han traído documentos familiares con bastante valor para algunos de nuestros estudios.

Libro de Cuadrilla de Galíndez

El título del proyecto «Hilando voces, Tejiendo raíces«, resume perfectamente su filosofía y contenido. Entendemos la cultura rural como un gran tapiz: las voces de nuestros mayores son los hilos que, al ser recuperados, permiten tejer de nuevo las raíces de nuestra identidad y nuestra relación con el entorno.

Se trata de realizar un, quizás, último esfuerzo por recuperar la sabiduría de nuestros mayores, de personas que han ejercido oficios tradicionales ya perdidos o conocen la gestión tradicional del territorio donde han vivido y trabajado toda su vida, mediante la elaboración de entrevistas en vídeo/audio. De ahí, la primera parte de «Hilando voces». Estas entrevistas, además de custodiarse en el Ecomuseo como parte del archivo del patrimonio inmaterial, serán también transcritas y se usarán para realizar divulgación sobre la cultura y conocimientos tradicionales, como parte de esa devolución a la sociedad en su conjunto, que explican la segunda parte del proyecto: «Tejiendo raíces», generar sentimiento de identidad.

Haz que el hilo no se rompa: Apoya la custodia de nuestra memoria

Por qué colaborar?

Vuestra aportación es el agua que permite que nuestras raíces sigan creciendo. Al colaborar con nosotros en este proyecto , te conviertes en custodio directo de un legado que pertenece a todos.

Tu colaboración en este proyecto se transforma en:

  • Horas de investigación de campo: Grabación, transcripción y edición de testimonios de los últimos portadores de saberes tradicionales.
  • Adquisición de sistemas de conservación segura del archivo digital para conseguir que existan copias seguras de esta información recopilada en el pasado y en el futuro.
  • Divulgación y comunicación: Creación de materiales para que el conocimiento rescatado esté al alcance de toda la sociedad. Materiales didácticos, materiales divulgativos y publicaciones científicas.

Formas de Tejer Comunidad

Puedes colaborar en este proyecto de las siguientes maneras:

  • Legado Solidario: Para particulares, entidades públicas o privadas y empresas que quieran colaborar económicamente para tejer estas raíces mediante donación (en la tienda on-line en la dirección https://www.tenadadelmonte.es/tienda?store-page=Novedad-c175550225) o mediante adquisición de libros o artículos en nuestra web.
  • Legado Material: ¿Tienes herramientas antiguas, fotografías o documentos? Puedes facilitarnos acceso a personas a las que se podría entrevistar, en cualquier punto de la provincia (podéis enviarnos un correo a info@ecomuseoelpastordelagua.es o info@tenadadelmonte.es o llamarnos al teléfono 629069515). Ayúdanos a completar la colección del Ecomuseo.
  • Amigo del Ecomuseo (próximamente): Conviértete en un aliado constante. Habrá distintos niveles con diferentes ventajas.

«No estamos salvando el pasado; estamos asegurando que el futuro tenga raíces.»

Hablando del cultivo del lino en las pozas restauradas de La Aldehuela

Como punto de partida, os podemos anunciar que para este mes de febrero ya tenemos agendadas nuestras primeras entrevistas, una en Torrecaballeros, otra en Valdeprados y al menos otra en Sauquillo de Cabezas, a las que pretendemos ir sumando más con vuestras aportaciones. Ojalá podamos recuperar la mayor cantidad de información posible para que no se pierda con la desaparición de aquellas personas que tanto conocimiento atesoran.

Os pedimos la difusión de este proyecto entre vuestros contactos y que pueda llegar a la mayor cantidad de personas posible.

El lino: devanando la madeja

El pasado 14 de diciembre salió a la luz el segundo libro de nuestro sello editorial, dentro de la colección «Conocer para conservar». Se trata del dedicado a la cultura del lino, bajo el título «El lino: devanando la madeja».

Es un viaje a través del tiempo, pero también a nuestras raíces. Es el resultado de 20 años de investigaciones, que comenzaron oficialmente en noviembre de 2005, con la entrevista a Pablo Egido, de Tenzuela. Aunque la curiosidad ya nos entró un año antes, mientras estábamos investigando para la beca de medio ambiente que recibimos un año antes para realizar nuestro primer trabajo sobre caceras: «Caceras de Segovia: un recorrido por la tradición». La portada es un homenaje a Pablo, pues los husos que la ilustran nos los mostró él durante la entrevista que le hicimos.

Durante este tiempo hemos entrevistado a personas de unos cuantos pueblos de nuestra provincia y del otro lado de la Sierra de Guadarrama, visitando sus casas y pajares llenos de utensilios y herramientas, hemos recorrido archivos digitalizando libros de concejo, catastros y protocolos notariales, transcribiendo y recolectando toda la información posible. A los textos, que hemos querido hacer lo más amenos y sencillos posibles con cientos de referencias, se le añaden las bellas ilustraciones de Mar y distintas fotografías realizadas en estas visitas.

Hemos dividido el libro en varios capítulos para ir explicando desde el origen y descripción de la planta, un poco de su historia y las distintas fases de su cultivo: la siembra, los riegos, la extracción de la fibra y el hilado. Posteriormente hablamos de otros usos de la planta, la toponimia, nuestros informantes, el vocabulario y la bibliografía.

Así, hablamos de la domesticación de la especie, los tipos de linos textiles que existen, cómo llegó hasta la Península Ibérica y a nuestra provincia para generalizarse en algunas zonas a lo largo de la historia y cómo fue desapareciendo poco a poco de nuestros campos. También cómo era el proceso de cultivo, su crecimiento y su cuidado. En el capítulo de los riegos hablamos de las distintas maneras que existían en los pueblos de organizarse para regar el lino y las distintas figuras existentes para regular los tiempos.

Cacera de Navafría

En el apartado de la extracción de la fibra hablamos de las pozas, la regulación del proceso de empozado mediante las ordenanzas concejiles y distintas costumbres, además de las distintas herramientas usadas en el proceso. De igual manera, en el capítulo dedicado al hilado, se explica el proceso que se realizaba para convertir la fibra en hilo para ser tejido. Contamos, además con un testimonio del hijo del último tejedor de El Guijar.

El lino, además de ser utilizado como planta textil, tuvo otros usos de los que damos cuenta en otro de los capítulos: producción de aceite, usos veterinarios, lúdicos, como moneda de pago…

Esta publicación está llena de datos inéditos, puesto que nunca se ha hecho una publicación sobre la cultura del lino en nuestra provincia: un cultivo que fue fundamental en los pueblos de la vera de la Sierra e incluso en lugares más alejados. El apartado de toponimia recoge más de 3000 nombres de parajes, la mayoría en pueblos de nuestra provincia, pero también en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama. Llamará la atención, sin duda alguna, la existencia de topónimos sobre el lino en lugares como Navalmanzano, Navas de Oro, Navares de Ayuso, Navares de Enmedio, Navares de las Cuevas, Madrona, Pedraza o El Guijar de Valdevacas. En definitiva, una tarea ingente de recolección de datos que , sin duda, dará mucho juego para futuros estudios.

No podíamos hacer este libro sin una referencia a nuestros informantes, los protagonistas de este viaje por nuestra cultura. Un buen porcentaje de ellos ha fallecido, por lo que sus testimonios cobran un valor muy especial. Algunos de ellos eran los últimos habitantes que habían vivido toda su vida en el pueblo de origen, con lo que pudimos recopilar algunos de los conocimientos atesorados a través de generaciones antes de su desaparición.

Por último, cerramos la publicación con un vocabulario que recoge muchos términos que aparecen en el libro y que hacen referencia al lino, a su modo de cultivo, labores y a los riegos. La extensa bibliografía que se presenta en el último apartado del libro, da muestra de la cantidad de documentación manejada.

El libro seguirá el formato de «Ecos del agua en la Sierra de Guadarrama», apaisado, con tapa dura y cosido a mano y combinará fotografías con ilustraciones originales a acuarela, tinta y lápiz elaboradas por Mar. La tirada, por razones presupuestarias, es de 500 ejemplares y cuenta con una aportación económica del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico a través de una subvención para la financiación de proyectos innovadores para la transformación territorial y la lucha contra la despoblación.

El libro no va a estar disponible en librerías, se vende directamente a través nuestro, bien por pedido a través de tienda on line, bien por solicitud a través de nuestro correo info@tenadadelmonte.es

Aquí os dejamos el enlace a nuestra tienda:

https://www.tenadadelmonte.es/tienda?store-page=Novedad-c175550225

Esperamos que este nuevo libro sea de vuestro interés y que, aquellos que decidáis adquirirlo, disfrutéis de él. Aquí tenéis el vídeo del libro, con la canción «Las hilanderas» de La Musgaña, de su disco «Temas Profanos»:

Galería de imágenes del cambio del Ecomuseo del Pastor del Agua

Han pasado casi dos años desde el inicio de las obras y ya queda menos para poder terminar la obra civil para poder dedicarnos a la limpieza y la preparación de la exposición interior. Aquí os dejamos una galería de imágenes donde podéis ver el cambio desde el año 2021, cuando comenzamos a pensar el proyecto, cómo nos encontramos el edificio y cómo fuimos limpiando el interior para que iniciaran las obras. Hemos logrado conservar las grandes vigas originales de madera y muchas de las vigas que formaban la estructura del tejado, el portón de entrada está restaurado, las paredes laterales del edificio se han conservado, así como algunas partes de la pared más antigua del edificio, los aislamientos son sostenibles, procedentes del reciclado de material textil, la teja colocada al estilo segoviano y los revocos son de cal, un material natural y tradicional de construcción.

Aunque la rehabilitación de este edificio del siglo XVIII no ha sido una tarea fácil, hemos conseguido mantener el espíritu y el carácter del edificio original. La mezcla de cal, piedra, ladrillo y madera dan calidez y armonía para cualquier tipo de evento. Aquí os dejamos el resultado. Esperamos que os guste.

Microrreservas de anfibios y recuperación del patrimonio: una apuesta por el desarrollo rural sostenible

Hace unos cuantos años (15 o así) nos embarcamos en la presentación de un proyecto sobre la creación de microrreservas en la falda de la Sierra de Guadarrama. Lamentablemente no salió adelante, pero la semilla de aquello brotó en la beca de Medio Ambiente de la Obra Social de Caja Segovia: «Proyecto charcas: microrreservas de anfibios y su utilidad para la educación ambiental». En ella mostrábamos la riqueza que atesoran las antiguas pozas de lino de Losana de Pirón y de Carrascal de La Cuesta y hacíamos propuestas para su protección y gestión.

Quisimos demostrar que la mayoría de artículos científicos y publicaciones que se estaban presentando por entonces, asegurando que no había casi charcas en el piedemonte segoviano, no estaban en lo cierto. Nuestros estudios sobre las caceras y los usos tradicionales del agua demostraban lo contrario. Lo que había que hacer era recuperarlos, porque estaban ahí. Una corriente dominante hace unas décadas tendió a colmatar o hacer desaparecer la mayoría de estos puntos ya que se consideraban insalubres y llenos de «bichos».

Algunos de esos puntos importantes estaban en nuestro pueblo, Cabanillas. Eran las charcas de «Las Canteras» y junto al arroyo del Pontón, de las que os hablamos en otro de los artículos de este blog. Como parte de nuestras investigaciones sobre las caceras, hacíamos muestreos cuyos datos enviábamos a la Junta de Castilla y León y a las autoridades de los Parques Natural y Nacional de Guadarrama. Ahí vimos la necesidad de intentar protegerlas, pero antes había que mostrar su riqueza para que la gente lo conociera. Ya sabéis nuestro lema «Conocer para conservar». Así que a través de talleres propios, con Diputación de Segovia y con el Ayuntamiento de Torrecaballeros y algún que otro cameo en televisión (en este enlace, abajo, podéis verlo) conseguimos crear esa sensibilidad. Y así se consiguió, con la apuesta del Ayuntamiento de Torrecaballeros y la predisposición del Parque Natural.

Charca en «Las Canteras»

Luego llegó el proyecto de restauración de las pozas de lino de La Aldehuela, apuesta del Ayuntamiento de Torrecaballeros para recuperar su patrimonio cultural y natural y que se ha convertido en una referencia para Universidades y la Plataforma de Custodia del Territorio de la Fundación Biodiversidad. Esta actuación, que pretendía recuperar funcional y ecológicamente este sistema, ha superado todas las expectativas. De una especie de anfibio presente antes de su recuperación ha pasado a 8 en dos años. Todo un logro, que confirma la rapidez con que estos sistemas pueden recuperarse con un poco de atención.

Un siguiente paso debería ser realizar un pequeño proyecto de gestión, ponerlo en papel, bajo unas ordenanzas que eviten agresiones en estos espacios y declararlas «microrreservas». Apostamos también por la recuperación de una tercera charca que fue colmatada por el Ayuntamiento hace unas décadas y que haría de enlace entre las dos ya recuperadas o la restauración de varias fuentes en el término municipal.

También, como idea a más largo plazo, sería que los sistemas gestionados de forma tradicional como pueden ser las dehesas y prados cercados entraran a formar parte de estas figuras. Para ello habría que ir recuperando poco a poco, quizás mediante incentivos a los usuarios de estas zonas y participantes en las acciones de recuperación de caceras, todo el sistema de manejo. Es una idea que ya se usa en otras poblaciones como Revenga.

¿Y todo esto sirve para algo? Siempre hay gente que piensa que para nada, pero los resultados están ahí:

  • Son espacios de un singular valor ecológico y actúan como ecosistemas que combaten localmente el cambio climático.
  • Son parte del patrimonio cultural de nuestro municipio, al igual que la iglesia, los potros de herrar o los esquileos, pues son los vestigios de la forma de vida de los habitantes de nuestros pueblos.
  • Son puntos de atracción para centros de investigación, como las universidades.
  • Pueden usarse como herramienta para la educación ambiental de la población escolar y población en general.
  • Son visitados por multitud de personas. Unas cuantas de esas personas se quedan posteriormente en el pueblo a disfrutar de su gastronomía o de otros atractivos.

Estas actuaciones pueden ser replicadas en otros municipios, con una inversión no muy elevada y pueden ser un motor de desarrollo rural basado en los recursos endógenos del territorio. A la vista está.

EL ARCHIVO DEL PATRIMONIO INMATERIAL DEL ECOMUSEO DEL PASTOR DEL AGUA

Quizás la misión más importante de un ecomuseo es la de custodiar ( y también ir ampliando) el patrimonio inmaterial del territorio donde se ubica. Es algo más que el espacio físico en sí, es una herramienta de cohesión y dinamización de las poblaciones locales.

Una de las bases del proyecto de Ecomuseo del Pastor del Agua es precisamente ese, custodiar y recopilar el conocimiento tradicional de gestión del territorio vinculado no sólo al agua, sino también el de otros recursos naturales. Para ello tendremos centralizado todo el patrimonio oral recopilado hasta la fecha (más de 170 horas de conversaciones) y el documental que hemos ido obteniendo.

El patrimonio oral está basado en las entrevistas que llevamos haciendo desde hace 20 años a los habitantes de los pueblos serranos y de otros puntos de la provincia. También disponemos de entrevistas al otro lado de la Sierra de Guadarrama. No sólo están recopilados datos sobre el agua, sino también sobre etnobotánica, oficios tradicionales y otras formas de gestión del territorio. Uno de los trabajos más laboriosos, en cuanto a tiempo, es el de la transcripción de estas entrevistas a papel, para poder hacerlas accesibles a los investigadores. Lo ubicaremos en la primera planta del edificio. En el siguiente mapa tenéis los pueblos donde hemos recogido información hasta el día de hoy:

El patrimonio documental también está muy presente en el futuro archivo del Ecomuseo del Pastor del Agua. A lo largo de estos años hemos visitado archivos de todo tipo y hemos podido ir recopilando distintos documentos y legajos de interés, algunos de ellos están fotocopiados y otros están en formato digital. Aquí nos podemos encontrar desde ordenanzas, pleitos, testamentos… hasta libros de concejo. Incluso conservamos algunos documentos familiares de interés (hijuelas, testamentos y compra ventas) que también se mostrarán en la exposición. Algunas personas nos han comentado su intención de donar algunos documentos de interés.

Todo este archivo inmaterial, recogido a lo largo de estos años es el de las personas de los pueblos donde lo hemos recogido, es parte de su historia, en ocasiones a punto de desaparecer. En otros casos, los testimonios recogidos son los de las últimas personas que nos pudieron contar cosas de sus pueblos y ya no están aquí. Ya no se les puede «repreguntar». De ahí lo valioso del trabajo que realizamos. Muchas de estas cosas que nos han contado, os las trasmitimos en nuestras actividades.

Veinticuatro entidades (Ayuntamientos, asociaciones, fundaciones…) han entendido el valor de este lugar para la custodia y transmisión de este legado de siglos y han colaborado con nosotros. De muchos de ellos tenemos testimonios de sus vecinos. Otros no lo han visto, aunque tengamos en nuestros archivos conversaciones con algunos de sus vecinos, algunos ya desaparecidos. Y también algunas personas a título personal están participando en la recogida de fondos. En este enlace tenéis los colaboradores:

https://www.ecomuseoelpastordelagua.es/apoyanos

Afortunadamente, seguimos recogiendo testimonios, incorporando saberes y conocimientos a esa biblioteca inmaterial, muy poco a poco, más lento de lo que nos gustaría por la ausencia de fondos, En paralelo, seguimos avanzando las obras para que, el mes de abril, el edificio pueda abrir sus puertas.

Si te interesa lo que hacemos y lo que pretendemos, puedes colaborar en el siguiente enlace. Cualquier ayuda es bienvenida. https://www.ecomuseoelpastordelagua.es/tienda

Historia de un edificio: el ecomuseo del pastor del agua

Como hemos comentado en más de una ocasión, el edificio donde se ubica nuestro ecomuseo tiene un pasado muy ligado a la actividad trashumante y lanera desde, al menos, el siglo XVIII. Aquí os contamos cómo hemos ido reuniendo las piezas del puzzle para intentar desentrañar la historia del edificio.

Hace unos 19 años, cuando adquirimos el pajar donde hoy se ubican nuestra casa rural El mirador de la cigüeña y nuestra vivienda (y oficina), que se hayan anexas al futuro ecomuseo no nos imaginábamos la historia que poco a poco hemos ido recomponiendo. Si en aquel momento hubiéramos sabido lo que hoy sabemos, las cosas quizás habrían sido diferentes en la restauración del edificio. Nuestra intención era respetar al menos parte de la estructura del mismo, pero no pudo ser así, ya que algunas paredes se encontraban en mal estado y hubo que derribarlas, rehaciéndose posteriormente respetando los materiales de la zona.

Vista de la Calle Cigüeña (antigua calle de la Iglesia) en el año 2003. A la izquierda, el primer edificio que sobresale es nuestro pajar, hoy casa rural y nuestra casa. El siguiente edificio, con la pared un poco más blanca, es el futuro ecomuseo.

Para cuando ya estaba iniciada la obra, recibimos una carta de la Junta de Castilla y León para hacer comprobaciones de la edad y estado del edificio de cara al valor de la compra venta, para lo cual tuvimos que presentar unas escrituras del año 1960 en las que se hablaba del pajar como un encerradero perteneciente a Ciriaco Pinillos Gil (el bisabuelo de Mar) por compra a Dª Ventura Contreras y López de Ayala, el 3 de febrero de 1920. Eso demostraba que el edificio tenía una cierta edad y el asunto quedó ahí, durmiendo durante unos cuantos años.

Vista del pajar antes de la rehabilitación en el año 2004. A la izquierda, el futuro Ecomuseo.

Terminamos las obras y en alguna conversación con los padres de Mar salió el tema del bisabuelo, su vida y de cómo fue adquiriendo diversas fincas, entre ellas el pajar donde tenemos nuestra casa. Ventura Contreras y López de Ayala, hija de Luis Antonio Contreras Thomé (7º Marqués de Lozoya) reunió las posesiones que la familia Lozoya tenía en Cabanillas, entre ellas el esquileo.

Fue pasando el tiempo y en 2020 se nos presentó la oportunidad de adquirir el edificio y corral anexos a nuestra casa, trámite que logramos hacer en enero de 2021. A partir de ese momento nos pusimos manos a la obra para diseñar el Ecomuseo del Pastor del Agua, un sueño de muchos años y que pretende convertirse en referencia de los estudios sobre la gestión tradicional del territorio, además de centro de actividades medioambientales y de promoción de la bioeconomía.

Este edificio también había sido usado como pajar durante muchos años y contaba también con un corral. Una de las primeras actuaciones que hicimos fue la de ir limpiando el interior, que contaba con una gran cantidad de hierba y paja acumulada, muchísimos sacos vacíos de pienso y multitud de residuos. También aparecieron trillos y diversas herramientas y objetos, algunos de los cuales se recuperarán para el nuevo espacio.

Más o menos limpio, cuatro elementos nos llamaron mucho la atención: las paredes interiores se parecían mucho a las del esquileo de Cabanillas, la presencia de una gran piedra que parecía la base de apoyo de un pilar muy parecida también a las del esquileo, el empedrado del suelo y la existencia de lo que parecía ser una puerta cegada formada por dos mochetas que entremezclaban ladrillo y piedra, similares a los edificios del siglo XVIII que tenemos por la zona.

Vista exterior de la puerta cegada, en la que se puede apreciar un pequeño ventanuco. En la base hay una gran piedra de granito alargada que se ubicará en el patio del ecomuseo.
Vista interior de la puerta cegada.
Suelo empedrado

Fue en este momento cuando nos comenzó a picar la curiosidad. Recordamos la compra del pajar del bisabuelo de Mar a la heredera del esquileo de Cabanillas y la descripción del edificio como encerradero. Con motivo de los trabajos para la recuperación de las pozas de lino de La Aldehuela consultamos el Catastro de la Ensenada de Torrecaballeros, municipio al que pertenece Cabanillas. Si eso era un encerradero y perteneció a los marqueses de Lozoya, este edificio debía formar parte del complejo lanero. Y, o bien pertenecía a los propietarios del esquileo en aquel entonces, D. Miguel Antonio de Dueñas, o bien a la persona que esquilaba allí, D. Gabriel de Herrera y Silva y que luego compró el mismo años después de la redacción del catastro (y cuyos descendientes emparentaron con los marqueses de Lozoya, pasando el edificio después a esta familia). El catastro de la Ensenada da noticias de los diferentes edificios pertenecientes a ambas personas. En el caso de Gabriel de Herrera y Silva aparece un corral junto a la iglesia, aunque por los linderos y medida no parece ser el que nos ocupa. D. Miguel Antonio de Dueñas tenía un encerradero también junto a la iglesia y según los linderos podría ser, aunque el tamaño no parece cuadrar con las actuales dimensiones.

Otros documentos que manejamos fueron los procedentes del Archivo de la Nobleza referentes al esquileo, de los fondos de Vivero. En ellos se encuentra la escritura de compra del esquileo y de los edificios anexos por parte de Gabriel de Herrera y Silva. En él no se habla de linderos para poder identificar la ubicación de las diferentes instalaciones de las que disponía. Sabemos que los herederos de D. Gabriel de Herrera y Silva hicieron compras de diversos edificios y prados en Cabanillas, engrosando la lista de bienes que ya de por sí tenían.

El edificio del ecomuseo antes del inicio de la rehabilitación.

Con estos indicios, no teníamos ninguna duda del origen del edificio, que se sumaban a las similitudes constructivas. Para terminar de salir de dudas, acudimos al Archivo Provincial de Segovia y acceder al protocolo notarial donde se encontraban las escrituras de compraventa del pajar por parte de Ventura Contreras y López de Ayala. Lo que nos encontramos nos sacó de todas dudas y nos arrojó muchas respuestas sobre Cabanillas. El 3 de febrero de 1920, Dª Ventura se deshace de varios edificios de Cabanillas, los que sus antepasados fueron reuniendo, ya que su situación económica no era la mejor. Y entre todas las ventas, ahí estaba la que correspondía a nuestra casa y al ecomuseo. Su descripción no dejaba lugar a la imaginación:

«Un encerradero en Cabanillas, Ayuntamiento de Torrecaballeros, en la calle de la Fuente, señalada con el número siete, con un corral y cerquilla de labor, mide el encerradero cuatrocientos treinta y seis metros, sesenta y tres centímetros y el corral y la cerquilla mil ciento catorce metros sesenta centímetros y todo ello mil quinientos cincuenta y un metros veinte centímetros y linda al frente plazuela o calle de la Fuente, derecha calle de la Iglesia, izquierda casa taberna del pueblo y espalda cerca de Julián Llorente».

El edificio se divide en cuatro partes iguales de 387 metros y ochenta centímetros cuadrados y se vende a cuatro vecinos del pueblo: Marcelino Sanz Herrero, Ciriaco Pinillos Gil (el bisabuelo de Mar), Pedro Llorente Llorente (la parte que será el ecomuseo) y Paulino Marcos Llorente. Posteriormente, entre los compradores hicieron las divisiones entre las distintas fincas en que quedó dividida la parcela inicial y que son las que existen en la actualidad.

Cerchas fabricadas con las vigas existentes en el edificio.

Llegados a este punto, en el que se demuestra la vinculación del ecomuseo con el esquileo de Cabanillas, nuestra idea es la de mantener en la medida de lo posible la esencia del edificio. Para ello se ha mantenido la mayor parte de las paredes originales, abriendo además la puerta ciega y manteniendo su estructura de piedra y ladrillo. Se ha restaurado el portón de entrada original, se reutilizarán las tejas del edificio y las que se tengan que reponer serán las procedentes del último tejar que hubo en funcionamiento en el pueblo de Melque de Cercos, al igual que los ladrillos macizos y las baldosas de barro que irán en los balcones. Las piedras de las que hemos hablado anteriormente se reubicarán en el corral-patio del ecomuseo, las impresionantes vigas de madera que soportaban el edificio se han reconvertido en las cerchas que sujetarán el tejado y el revoco de las paredes de piedra será, en la medida de lo posible, de cal, tal y como estaban revocadas antiguamente.

No está siendo fácil el proceso de rehabilitación, pero poco a poco vamos avanzando. Para el mes de marzo tenemos preparada una muy buena noticia de la que os daremos cuenta. Si os ha gustado esta entrada y queréis colaborar con la creación del ecomuseo, con una donación o compra, podéis hacerlo en esta página: https://www.ecomuseoelpastordelagua.es/tienda

Un otoño para reiniciarse

Después de un verano tranquilo (aunque no hemos dejado de hacer cosas), volvemos este mes de septiembre con alguna que otra actividad. A medida que vayamos cerrando fechas os iremos informando a través de nuestra lista de correo. Os podéis apuntar en el correo info@tenadadelmonte.es o en el formulario de contacto de nuestra web www.tenadadelmonte.es

Durante el mes de julio se ha llevado a cabo la restauración de las pozas de lino de La Aldehuela (Torrecaballeros), proyecto que elaboramos y hemos dirigido. Haremos una entrada en el blog dedicado a este proyecto. En octubre se realizarán dos actividades relacionadas con este proyecto: una visita guiada en la que se explicará la restauración y una hacendera entre varios pueblos para terminar de limpiar el tramo de cacera que llega a las pozas. Ya os informaremos.

Pozas de lino durante la restauración
Pozas de lino durante la restauración

El próximo día 18 de septiembre, dentro de la Noche del Patrimonio que organizan las Ciudades Patrimonio de la Humanidad, haremos una visita guiada de una hora de duración a varios jardines de Segovia, en la que explicaremos su historia, especies presentes… El límite de participantes se ha puesto en 12 personas y se gestionará todo a través de Turismo de Segovia.

Con Turismo de Segovia también realizaremos la visita por el Caz del acueducto el domingo 10 de octubre, con motivo de los Domingos de Patrimonio. Las inscripciones también se realizarán a través de Turismo de Segovia.

Para octubre (además de lo que os hemos comentado de las pozas de lino), tenemos preparada una ruta especial, que será de mañana y tarde, dedicada a uno de los personajes singulares de nuestra Sierra de Guadarrama, en la que recorreremos algunos de los lugares donde se hizo famoso. Este hilo conductor nos permitirá conocer una zona muy rica en patrimonio natural, cultural y geológico. La fecha dependerá de las distintas actividades que vayan surgiendo con distintas entidades.

Azud del acueducto

Por otro lado, seguimos adelante con el proyecto de Ecomuseo del Pastor del Agua. En breve nos dirán si obtenemos o no la subvención que hemos solicitado. Independientemente de si nos la conceden o no, seguramente a inicios del 2022 iniciaremos las obras, dado que el estado del edificio requiere ya intervención. Si no obtenemos la subvención, iremos poco a poco realizando la obra. No obstante, pondremos en marcha un crowdfunding para aquellas personas que nos habéis ofrecido ayuda y aquellos que se quieran sumar, podáis hacerlo.

Para este proyecto contamos con el apoyo de la Universidad de Granada (con la que hemos firmado un convenio de colaboración para apoyarnos en el tema expositivo a través del Laboratorio de Arqueología Biocultural, dirigido por el profesor José María Martín Civantos), la Universidad Autónoma de Madrid, con la que estamos colaborando en distintos proyectos y la Universidad Complutense de Madrid con la que también queremos comenzar a realizar cosas.

Ya tenemos logotipo del Ecomuseo, realizado por el artista local Mariano Carabias y que recoge perfectamente el espíritu del centro. En este mes de septiembre lo llevaremos a imprenta para dar el toque definitivo. Este mismo logotipo lo recreará Mariano en un esgrafiado mural en la fachada trasera del ecomuseo y en una placa en la fachada principal.

También estamos trabajando a contrarreloj para poder tener la publicación sobre el lino antes de fin de año. Hemos podido recoger algunos testimonios más que complementarán lo que ya teníamos. Además, la inclusión de información oral y escrita de la vertiente madrileña ha hecho que se retrasara un poco todo. Agradecemos a Raquel Santos y a Francisco Cañizares, la información recogida en diversos pueblos de la Sierra Norte madrileña.

Entrevistando en Alquité

Y todo esto sin dejar de investigar. Este otoño queremos seguir investigando en varios pueblos de nuestra provincia en los que, o bien nos faltan informantes o bien tenemos que «repreguntar» ya que los informantes a los que entrevistamos fallecieron.

Como veis, «seguimos en la brecha». Nos vemos.