Piedras con historia

En la entrada de hoy vamos a hablar de tres piedras que comparten una función cultural e histórica muy importante en algunos pueblos de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. Se trata de la piedra Manzaneda, la Peñuela y las Cabezuelas.

Las tres comparten que eran los lugares elegidos por Comunidades de Aguas para realizar sus reuniones comunales en las que se debatían los asuntos concernientes al buen uso y gobierno del agua y se realizaban los juramentos de los cargos que anualmente se elegían para dirigirlas.

Las Cabezuelas es un promontorio rocoso situado en el término de San Cristóbal, muy cercano a la divisoria con Tabanera y Sonsoto,  es decir, en un lugar interjurisdiccional. La primera referencia que se tiene de ella es de las ordenanzas de la Noble Junta de Cabezuelas o Comunidad de aguas del río Cambrones, del año 1401. No obstante en estas ordenanzas se dice lo siguiente: «Lo primero, ordenamos que cada año se ayunten en el primer Domingo de Cuaresma en las Cabezuelas, do siempre fue costumbre antigua para poner alcaldes y voceros para que sirvan ese año según la costumbre antigua«. Esta frase nos indica la antigüedad del uso comunal del agua en nuestra Sierra, que algunos autores sitúan en el siglo XI, en plena repoblación de la provincia. Si a esto le unimos que el día de la Cacera Mayor los tramos que deben limpiar cada pueblo se marcan con una media luna y una cruz, lleva a pensar en una colaboración en la construcción y mantenimiento de esta vía de agua entre personas de la religión musulmana y la cristiana.

Las Cabezuelas

Las Cabezuelas son accesibles desde la carretera que une San Cristóbal con Sonsoto y Trescasas. Desde ellas se tiene una vista de todos los lugares pertenecientes a la Noble Junta, la Atalaya y el resto de la Sierra de Guadarrama. Lamentablemente, desde hace unos años, las vistas se han afeado por el tendido eléctrico que se llevó a la fábrica embotelladora de una conocida marca de agua mineral.

Vista desde las Cabezuelas

La segunda de las piedras es la Piedra Manzaneda, lugar de reunión entre los pueblos partícipes de la Cacera del río Viejo o Junta de la Manzaneda. Está situada en el límite de los términos de Collado Hermoso y Sotosalbos o lo que es lo mismo, entre Tierra de Pedraza y Tierra de Segovia.  En ella hay una cruz ancestral donde el Fiel de Aguas (máximo dirigente de la Junta) tomaba juramento a los tres oficiales de cada uno de los diez pueblos comuneros: el alcalde de aguas, el vocero y el pastor de aguas.  De esta Junta (al menos la parte de los pueblos de Tierra de Segovia) es el documento más antiguo que se tiene de uso y disfrute comunal de aguas en la Sierra de Guadarrama. Se trata de un «acuerdo concertado en 1221 por los concejos de Sotosalbos, Pelayos, Eglesuela Guendul (La Cuesta), Losana, Aldea de Santo Domingo y Torreiglesias, con el monasterio de Sotosalbos, para la regulación del riego con aguas del Pirón de mieses, prados, linos y huertos«. Es en 1510 cuando después de muchas disputas con los pueblos de Tierra de Pedraza, se organiza la citada Junta de la Manzaneda, entre los pueblos de Tierra de Segovia antes citados y los de Collado Hermoso, Robledillo (despoblado en término de La Salceda) y Santiuste de Pedraza.

Cruz de la Manzaneda

Esto se ha estado realizando hasta los años 70 del pasado siglo XX. Ya nadie se acordaba de ella y no sabían localizarla. Nosotros la descubrimos siguiendo paso a paso un amojonamiento del siglo XVIII entre la Tierra de Pedraza y Tierra de Segovia. Recientemente (en agosto de este año 2017) nos han contado en el pueblo de Collado Hermoso que la llamaban «El sello del Rey».

Esta piedra ha estado a punto de sucumbir hace unos años por el acondicionamiento de un camino para acceder a un centro hostelero. Todas las piedras de alrededor, donde seguramente se sentaban a la hora de hacer las juntas y reuniones fueron eliminadas y hoy queda solitaria esta piedra, que al estar en la misma valla se salvó.

Piedra Manzaneda antes de obra

Manzaneda después de obra

La última de las piedras es la «Peñuela», situada en el barrio de Galíndez, en Aldealengua de Pedraza. Aunque en algún libro se la citaba, fue el último guardián de los documentos de la Cacera del Ceguilla, Leandro Vicente Arcones, quien en una entrevista nos dio noticias de ella y de su localización. Fue él mismo quien la salvó de ser picada para ensanchar la calle. Es una pequeña piedra nacida donde hay labrada una pequeña cruz, donde se tomaba juramento a los alcaldes del agua y se ubicaba el tribunal.

Cruz en la Peñuela

En 1551, las ordenanzas más antiguas que se conservan de esta Junta decían esto: «Ordenamos que para librar, averiguar y ejecutar todos los pleitos y causas concernientes a las tres cuadrillas, se junten los alcaldes en la Peñuela de Galigalíndez, do es costumbre, cada sábado, y allí oigan y juzguen los pleitos y causas de las cuadrillas y de sus herederos, conforme a las Ordenanzas, desde primero de mayo hasta Santa María de septiembre, siendo necesario y llamados que sean los tales alcaldes; y estén allí en la dicha Peñuela hasta la primera estrella, so pena que el que no viniere pague de pena medio real, para que lo gasten los que allí vinieren«.

La Peñuela

Los pueblos pertenecientes a esta Comunidad de Aguas eran Galíndez y Ceguilla (barrios de Aldealengua de Pedraza) y el despoblado de Las Navas en Navafría. Según D. Leandro, el que más mandaba de los tres era el Alcalde de Galíndez, puesto que era él el que tomaba juramento a los otros dos alcaldes. Y era el alcalde saliente de Galíndez el que tomaba juramento al entrante. El rito era el siguiente: «el Alcalde de Galíndez se subía a la Peñuela y el Alcalde de la otra cuadrilla entrante, abajo, con el dedo en la intersección de la cruz.

El Alcalde de Galíndez le decía:¿ Jura usted cumplir y hacer cumplir las ordenanzas según las leyes                                 mandan?

Y decía: Sí Juro. A lo que le respondía:

– Pues si así lo hace usted, Dios le premiará y si no le castigará»

Existen en la provincia algunas piedras más similares a estas, pendientes de localizar. Esperamos encontrar a algún informante que aún recuerde su ubicación…

En breve haremos otra entrada en la que hablaremos de otros lugares donde aquellos hombres que velaban por el buen uso del agua trabajaban o se reunían: el Robledón, el Peral, el árbol de las regaderas, las Peñas Borracheras…

El sapo de espuelas (Pelobates cultripes)

Las charcas ya están a rebosar de agua. Tan sólo hace falta que la temperatura ascienda un poco más y la temporada de cría de los anfibios comenzará en breve.

Uno de los primeros anfibios que se «anima», ya en el mes de marzo, es el sapo de espuelas (Pelobates cultripes). Es relativamente común en nuestra provincia,indiferente al tipo de vegetación y sobre todo en aquellos lugares donde el sustrato está menos compactado para poder enterrarse. Prefiere para reproducirse charcas temporales de gran tamaño, canteras y pequeños humedales.

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Es un sapo de aspecto robusto, cabeza ancha y corta, hocico redondo y ojos grandes y prominentes con pupila vertical. Los machos pueden llegar hasta los 10 cm, mientras que las hembras son más grandes, hasta los 11 cm. No tiene tímpanos ni glándulas paratoideas visibles. En las patas posteriores poseen membranas interdigitales desarrolladas y la clásica «espuela», un tubérculo metatarsiano endurecido de color negro y que le permite excavar.

El color del sapo de espuelas es algo variable: verde claro, amarillo pálido o blanco crema con manchas grandes y bien definidas de color verde o pardo.

Sapo de espuelas adulto

Son animales eminentemente terrestres, por lo que sólo se les encuentra en el agua durante la época de celo. La actividad es casi exclusivamente nocturna y están especialmente activos al anochecer, aunque en la época reproductora pueden encontrarse ejemplares activos en días con alta humedad ambiental.

Llegan a las charcas después de anochecer y se concentran en el agua en zonas con poca vegetación.  Los primeros en llegar son los machos, que esperan la llegada de las hembras. Cuando éstas llegan a las charcas, los machos las buscan bajo el agua, permaneciendo los animales sumergidos durante el apareamiento.Tanto los machos como las hembras emiten un canto bajo el agua, muy fácil de reconocer, pero sólo audible a muy poca distancia.

El amplexus o abrazo copulatorio es de tipo inguinal. La puesta es una banda gruesa irregular que es abandonada por lo general en zonas abiertas poco profundas. El número medio de huevos ronda los 2000-2500, produciéndose la eclosión entre los 10 y los 12 días. El desarrollo larvario es lento, con una duración entre 3 y 4 meses.Los sapitos abandonan el agua antes de perder la cola.

puesta de sapo de espuelas

Los renacuajos de esta especie son los que alcanzan mayor tamaño de todos los anfibios presentes en la Península, llegando a alcanzar los 150 mm, aunque lo normal son 80 mm.La cresta dorsal se inicia en posición muy adelantada y su cresta ventral es totalmente convexa. Es destacable el pico córneo de color negro. La larva es de color pardo claro con un punteado blanco y negro disperso, pero especialmente en las crestas caudales.

larva de sapo de espuelas

Los sapos de espuelas alcanzan la madurez sexual a los 3 años y pueden llegar a vivir unos 10.Los adultos depredan sobre una gran variedad de invertebrados, a los que caza al acecho en áreas abiertas. Así consume escarabajos, lombrices, babosas, hormigas…Las larvas se alimentan de algas, microorganismos, de restos vegetales y animales, pequeños crustáceos, puestas de otros anfibios e incluso pueden practicar el canibalismo si se encuentran en grandes densidades.

Los adultos son depredados por cigüeñas, lechuzas, mochuelos, córvidos, estorninos y rapaces diurnas como milanos reales y negros, culebras de agua y pequeños roedores.Las larvas son consumidas por culebras de agua, y urodelos adultos, además de por aves de pequeño tamaño.En momentos de amenaza, los animales emiten un sonido de alarma muy estridente, que recuerda al maullido de un gato enfurecido.

metamórfico de sapo de espuelas

 

En cuanto a las amenazas que sufre,uno de los aspectos negativos es la larga duración de su fase larvaria (más de tres meses, con frecuencia cuatro o más) que lo hace muy dependiente de medios acuáticos con largo hidroperiodo, así que sufre altas mortalidades en años de lluvias escasas.

Otro problema de la especie suele ser el aislamiento de las poblaciones, que a menudo dependen de un único punto de reproducción, volviéndose extremadamente vulnerables a alteraciones del mismo y a sequías.

Por último, hay que destacar las muertes por atropello, sobre todo en época de reproducción, el uso de pesticidas y fertilizantes y los cambios en el uso del suelo.