Apuntes de etnobotánica segoviana: el cardillo (Scolymus hispanicus)

Abundantísimo por todas partes, cunetas, caminos, baldíos y terrenos removidos, este cardo era un recurso alimenticio muy utilizado en primavera, cuando la hoja estaba tierna.

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Para identificarlo, cuando se corta la raíz o el tallo, rezuma un látex muy blanco. El tallo es vigoroso y ramificado en su parte superior y está dotado de alas espinosas que se pierden al taparse con la hoja que está debajo. Las hojas son alternas y alargadas, las de la base son pecioladas, blandas y no muy espinosas y las del tallo son decurrentes (como si estuvieran adheridas a él), más duras y más espinosas, con los bordes engrosados.
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Las flores son liguladas, amarillas y se agrupan en capítulos que surgen en la axila de las hojas superiores, acompañadas, una a cada lado, de otras dos hojas menores.

Para preparar esta planta para su consumo, se pelan las hojas tiernas (se quita la parte verde de la hoja, dejando sólo la penca) y luego se hierve. Una vez hervido se comía en tortilla, en revuelto, rehogado o en el cocido. Un dicho tradicional dice lo siguiente: “el de abril para mí, el de mayo para mi amo y el de junio para mi burro”.

Emilio Blanco recoge otro uso, en este caso medicinal: la flor se utilizaba para la descomposición. “Había que hervirla y beber el agua”

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