Apuntes de etnobotánica segoviana: El zumaque (Rhus coriaria)

Volvemos a esta sección con un arbusto que fue muy importante en la industria tintórea y de curtidos de nuestra provincia: el zumaque (Rhus coriaria).

Este arbusto, de unos 3 metros de altura, en la actualidad es muy escaso en la provincia, quedando de los antiguos cultivos, algunos individuos aislados o formando pequeñas agrupaciones en la zona de Orejana, Valleruela, Rades de Pedraza y Coca. En alguna de nuestras rutas guiadas hemos podido admirar alguno de estos ejemplares.

zumaque (Rhus coriaria)

Los tallos y ramas son gruesos y de tacto suave, ya que están recubiertos de un fino vello. Las hojas son compuestas, de cuatro a siete pares de foliolos, más uno impar en el extremo. Son lanceoladas y dentadas irregularmente y vellosas en el envés. Los frutos son menores que un guisante y crecen en racimos apretados.

hojas y frutos de zumaque al inicio de la otoñada

Parece ser que fue introducido en Europa por los árabes cuando conquistaron Sicilia y era muy valorado tanto el de esta isla como el de tierra de Toledo.

En otoño, las hojas toman un color rojo fuego que hace que estos arbustos sean fáciles de identificar en el campo.

hojas y frutos en plena otoñada

A finales de noviembre se recogían las ramas jóvenes, las hojas y los frutos y, una vez secas al sol, se machacaban con un rodillo, se trillaban en las eras, se aventaban, se cribaban y se reducían a polvo, que era lo que se vendía a tenerías y a las industrias del tinte.

Se utilizaba para teñir de negro. Se echaba el agua hirviendo y se metía la ropa durante una o dos horas, se sacaba y se enfriaba. Después se hervía, usando como mordiente,caparrosa.

El proceso de curtido aparece descrito en el interesante libro “Catálogo de los usos tradicionales de los recursos naturales de la provincia de Segovia” de Lorenzo, G; Barbero, C & Sánchez M. A, editado por Caja Segovia en 1997. Para este proceso las pieles, una vez limpias y preparadas, se metían en un noque lleno de zumaque durante 24 horas. Una vez secas, se llenaban de zumaque y se cosían y se apilaban para que el líquido las curtiera bien en profundidad. Veinticuatro horas después, las pieles se descosían, se aclaraban y se estiraban sobre un tablero de nogal, pasando después a las cuerdas de secadero.

Un buen ejemplar de zumaque

Este zumaque se usaba en las tenerías del valle del Clamores en Segovia, las de Cuéllar y muchas otras villas de la provincia. El cultivo de este arbusto ha quedado en la toponimia de algunas localidades, como “El zumacal” en Rades de Pedraza o “Las Zumaqueras” en La Lastrilla.

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